Durante el verano, nuestros pies están más expuestos al calor, al sol, al agua y al uso de sandalias y chanclas. Todo esto puede favorecer la sequedad, las durezas y la aparición de grietas, especialmente en los talones.
La buena noticia es que con unos sencillos cuidados podemos mantenerlos suaves y saludables durante todo el verano.
Hidrata a diario
La hidratación es fundamental para prevenir la sequedad y las grietas. Después de la ducha, aplica una crema específica para pies, insistiendo especialmente en los talones y las zonas más secas.
Ingredientes como la urea pueden ayudar a hidratar y suavizar la piel, especialmente cuando existen durezas.
Cuida las durezas
Si tienes durezas, puedes utilizar una lima o piedra pómez de forma suave una o dos veces por semana. No es necesario frotar con fuerza: eliminar demasiada piel puede irritar la zona.
Después, aplica siempre una crema hidratante.
Presta atención a las chanclas
Las sandalias y chanclas son protagonistas del verano, pero el roce y la exposición constante pueden favorecer la sequedad de los talones.
Siempre que sea posible, alterna el calzado y elige modelos cómodos que no provoquen rozaduras.
Seca bien los pies
Después de la ducha, la piscina o la playa, seca cuidadosamente los pies, especialmente entre los dedos. Evitar el exceso de humedad ayuda a prevenir problemas relacionados con hongos y grietas en la piel.
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