La protección solar es uno de los pasos más importantes del cuidado de la piel, y sin embargo, es también uno de los más mal ejecutados. Porque no basta con "ponérselo y ya". Vamos por partes.
Previene el envejecimiento prematuro (manchas, arrugas, flacidez).
Protege contra el cáncer de piel.
Evita las quemaduras solares y reduce el riesgo de daño celular.
Pero para que funcione de verdad, necesitas aplicarlo correctamente.
Cantidad adecuada: más de lo que imaginas
Para rostro y cuello: media cucharadita.
Para el cuerpo: una cantidad equivalente a un vaso pequeño (unos 30 ml).
El error más común es aplicar muy poco.
Aplicación 20-30 minutos antes de la exposición
Sobre piel limpia y seca. No sirve ponerlo "corriendo" al salir.
Reaplicar cada 2 horas (o antes)
Especialmente si sudas, te bañas o te secas con toalla. No es opcional.
No te olvides de zonas clave
Orejas, labios, cuello, dorso de manos, escote y empeines. Son las más olvidadas y las que más sufren con el paso del tiempo.
Depende de tu tipo de piel y tu estilo de vida. Aquí algunas pautas generales:
Piel grasa o acneica: fórmulas oil-free o con acabado seco.
Piel seca: texturas más ricas o en crema.
Piel sensible o con manchas: filtros físicos o con ingredientes calmantes.
Deportistas o exposición intensa: resistentes al agua y al sudor.
¿Sabías que... existen fotoprotectores con color, antioxidantes, efecto mate, incluso con activos antiedad?
El fotoprotector puede (y debe) adaptarse a ti.
La radiación UV no se va de vacaciones. Aunque no sientas calor o el cielo esté nublado, los rayos UVA siguen activos.
Protegerte debe ser un hábito diario.
¿Quieres que te recomendemos protectores solares para tu tipo de piel? Te esperamos en la Farmacia Romany para aconsejarte de la fotoprotección que mejor se adapte a tu pie.
¡Feliz Semana!
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